
La barrera que forma la piel, llamada manto ácido es responsable de mantener los lípidos y la humedad mientras bloquea gérmenes, contaminación, toxinas y bacterias. Es la primera línea de defensa, donde se albergan millones de bacterias “beneficiosas” para nuestra piel. Para esto el manto ácido debe estar así, ligeramente ácido, 5.5 es lo óptimo. Un pH alcalino es el responsable de la aparición de arrugas, irritación en la piel, inflamación y extrema sensibilidad en la piel.
Si el pH de la piel sube hasta valores alcalinos, su equilibrio natural se ve alterado. No se pueden sintetizar lípidos esenciales de la epidermis y la piel pierde agua y se deshidrata. En este estado, la capa externa de la piel, o epidermis, no puede funcionar como barrera protectora.
La composición de este manto ácido es muy compleja, ya que es el producto del agua de la epidermis y las glándulas sudoríparas junto al sebo de las glándulas sebáceas y otras grasas de la epidermis, cuya composición es fundamentalmente ceramidas, triglicéridos, fosfolípidos y escualeno. Actúa como barrera evitando la pérdida de agua, electrolitos y otros componentes, así como bloqueando la penetración de sustancias indeseables del medio ambiente.
La limpieza del rostro y cuello debe realizarse con un producto limpiador con pH 5,.5 y con agua tibia. El secado de la piel debe ser suave y sin frotar. Las cremas y lociones hidratantes contribuyen a la regeneración de la estructura de la piel aportando agua y a la recuperación de lípidos que puedan haberse eliminado con el sudor o durante el baño o la ducha.
Los productos para afinar tus poros son la Loción Astringente para cutis graso y el Fluido Tonificante para cutis mixto a seco. Ambos trabajaran para dejar tu piel preparada, con los poros totalmente libres de suciedad o maquillaje y con el pH ligeramente ácido, para que tus productos de regeneración como son el Suero o la Crema Celular puedan cumplir su propósito.

